Se tiende a decir que cualquier jugador encaja en este Barça y en su filosofía. Sin embargo, está demostrado que grandes jugadores contrastados necesitan una adaptación, mayor en el Barça por su peculiar y coherente forma de entender el fútbol en los últimos años. 'Ibra' lo está viviendo en estos momentos.

Ocurrió con Abidal, que ya sabe lo que se le pide a un lateral en el Camp Nou; lo sufrió Henry en su primera temporada; y le ha sucedido a Seydou Keita, de lo mejor que tenía el Sevilla junto a Alves y se fue al Barça por un razonable precio de 15 millones de euros.

Guardiola no para de elogiar al mejor jugador del Mundial Sub 20 de Nigeria (1999). Y es que el jugador de Malí, 29 años, es muy completo en todos los sentidos. "Es un portento. A veces criticamos a la secretaría técnica, pero a éste lo trajeron ellos y es un acierto muy grande. Es fantástico", confesó Guardiola.

A nadie se le debería escapar que Keita prefirió no jugar la final de la Champions de Roma de lateral izquierdo -se llegó a especular como titular en lugar de Sylvinho- por no perjudicar al equipo: "Ya he hablado con el entrenador. Tenemos otros jugadores que pueden aportar más en el lateral, como Sylvinho. Yo no he jugado nunca en esa posición, se trata de un partido importante y no me veo jugando ahí", dijo por entonces.

Esta temporada "va como una moto" (dice Piqué). Marca goles, va bien de cabeza, se desmarca, llega desde atrás y abarca mucho campo. A falta de fichajes, Guardiola ha recuperado la mejor versión de uno de sus pupilos.

FOTO: Keita celebra un gol ante el Sporting - marca.com