Comentaba hace unos meses que Laporta me puede llegar a dar náuseas, tantas como las que ahora generan las cabezas visibles del club blanco, de abajo a arriba: Schuster, Mijatovic y Calderón. Es cierto que no se le puede pedir mucho a un tipo especialista en cortes de manga (que se lo digan a los aficionados de Osasuna) y a los malos gestos dentro del terreno de juego en su época como jugador. El mismo cuento para Mijatovic, que era muy "exquisito" sobre el césped.
Si es que personajillos en el mundo del balompié hay muchos. A bote pronto y por tocar el otro extremo, Stoichkov y Luis Enrique no serán nunca los mayores ejemplos de comportamiento ejemplar fuera de los terrenos de juego.
La cuestión es que cuando se pertenece a un club grande, hay que cumplir el papel.

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