Este Barça es más que nunca un producto de la Masía. Con un promedio de 6 jugadores por partido criados en la casa, el Barça de Guardiola -máximo exponente del espíritu de cantera- está carburando muy bien. Ya van tres goleadas a estas alturas y con paso firme, después de un titubeante comienzo, básico en todo proyecto en ciernes.

Pep está demostrando su carácter. Ejecuta las rotaciones como necesidad de un equipo campeón y cada jugador se siente importante. Ha sabido administrar los minutos a Bojan -no se le puede pedir más en su primer partido de titular-, ha descubierto un talento llamado Busquets, dio la oportunidad a Pedrito y no le tiembla el pulso en poner como titular a Víctor Sánchez, nada desentonado en Bilbao. Y es que nadie mejor que el de Sant Pedor para gestionar un Barça que, como está haciendo ahora, se debe basar en la política de cantera y en el equilibrio que pueden aportar los foráneos.
Los cimientos son buenos y el material también.

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