Hasta en las celebraciones parecía no estar disfrutando. El "arisco" de Luis Aragonés sin embargo tiene un gran porcentaje de culpa en este éxito histórico. Desde que cogió al equipo ha desprendido coherencia por todos lados, convocatoria tras convocatoria y partido tras partido. Ha sabido sobreponerse con creces a las duras críticas -con faltas de respeto constantes- por parte de la prensa deportiva, la misma que ahora misma lo adora y se sube al carro. Él, sin embargo, ha demostrado su honradez en varios momentos: con lo de Raúl, los cambios en los partidos, ahora asumiendo que dejaba su cargo y, sobre todo, siendo fiel a sus principios y considerar este gran éxito como "un deber". Luis no exteriorizó sus sentimientos en la noche gloriosa, pero quizás esa sea la mejor fórmula para callar a una España que no daba un duro por él.
El mejor entrenador de la historia, el abuelo de 70 años y un sabio del fútbol.

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FOTO: elmundo.es